Durante un huracán, tener alimentos en casa puede marcar la diferencia. Las lluvias, inundaciones, cortes de luz y cierres de comercios pueden dificultar el acceso a productos básicos durante varias horas o días. La mochila de emergencia debe ser individual y ligera. La reserva de alimentos para la familia debe mantenerse en casa, en un sitio seguro, seco y elevado. Lo ideal es contar con productos suficientes para las primeras 72 horas. El agua potable es la prioridad. Como referencia, una persona puede necesitar alrededor de 4 litros al día para beber y preparar algunos alimentos. Para 3 días, una persona requeriría cerca de 12 litros. El agua debe conservarse en botellas cerradas, lejos de la luz y protegida de posibles inundaciones. No toda debe ir dentro de la mochila, porque sería demasiado pesada; una parte puede mantenerse como reserva familiar y otra en envases individuales para una posible evacuación. También pueden incluirse sobres de suero de rehidratación oral, especialmente si hay niñas, niños, adultos mayores o personas con alguna condición de salud. Los jugos y bebidas deportivas pueden complementar la hidratación, pero no sustituyen al agua potable. Si el agua de la llave no es segura, debe utilizarse agua embotellada o hervirse durante al menos 1 minuto. Después debe enfriarse y guardarse en recipientes limpios y tapados. Las mejores opciones son atún, sardinas, frijoles, garbanzos, lentejas, verduras y frutas enlatadas. También conviene guardar frutos secos, semillas, crema de cacahuate, barras de avena, galletas saladas, tostadas horneadas y cereales. Estos productos aportan energía y pueden consumirse en pequeñas porciones durante el día. Las manzanas, naranjas y mandarinas son frutas resistentes que pueden conservarse por algunos días sin refrigeración. La leche ultrapasteurizada en envases individuales también puede ser útil, siempre que forme parte de la alimentación habitual de la familia. La mochila debe incluir un abrelatas manual, cucharas, vasos, servilletas, toallitas húmedas y bolsas para basura. No es recomendable guardar pollo, carne, pescado fresco, huevos, mayonesa, crema, quesos blandos, sobras o alimentos que dependan del refrigerador. Durante un apagón, el refrigerador puede conservar los alimentos aproximadamente 4 horas si permanece cerrado. Un congelador lleno puede mantenerlos cerca de 48 horas y uno medio lleno alrededor de 24 horas. Si la carne, leche, pescado, huevos o comida preparada permanecen a temperatura ambiente durante más de 2 horas, deben desecharse. Tampoco deben consumirse alimentos que hayan tenido contacto con agua de inundación. El olor y la apariencia no siempre indican si un alimento es seguro. La reserva debe adaptarse a las necesidades de cada familia. Bebés, personas con diabetes, adultos mayores, quienes siguen dietas médicas y animales de compañía requieren alimentos, agua y medicamentos específicos. Preparar la despensa antes de que llegue el huracán permite evitar compras de último momento, reducir el desperdicio y tener alimentos seguros cuando la electricidad, el agua o los comercios no estén disponibles.

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