Horas antes del Grito de Independencia, autoridades impidieron el paso al público en la mitad del Zócalo mediante cercas, reservando esa zona para invitados especiales del gobierno, Morena y para evitar el comercio informal. En dicha área, al menos una treintena de vendedores ambulantes logró sortear la prohibición, vendiendo sus productos mientras caminaban y ocultándolos en bolsas de plástico, morrales o mochilas. Las vallas metálicas de más de un metro de altura dividen la zona cercana al edificio sede del Gobierno federal y el balcón donde se espera que la Presidenta Claudia Sheinbaum dé el Grito. Algunos visitantes expresaron su frustración al no poder acercarse más al Palacio Nacional. Los ambulantes indicaron que la policía les permitió entrar con sus mercancías siempre que lo hicieran de forma discreta y vendiendo poco a poco. Personas en silla de ruedas también intentaron esconder sus productos y denunciaron revisiones que les impedían llevar sus artículos. Una vendedora comentó que entran y salen rápidamente con poca mercancía para evitar revisiones. Según el titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, el ambulantaje está prohibido en el Zócalo, pero tolerado en zonas aledañas según acuerdos con la Secretaría de Gobierno. Además, Reforma verificó que, aparte de los ambulantes que venden artículos patrios, existen carritos con productos con supuesta autorización y vendedores que colocan mercancía no relacionada con las festividades sobre el suelo, ambos lados de la banqueta.

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