Cuando un huracán impacta, la atención suele concentrarse en los daños materiales, las viviendas inundadas y la falta de electricidad. Sin embargo, otro problema puede prolongarse durante días: la ausencia de agua potable. Aunque el suministro pueda reaparecer, eso no garantiza que el agua sea segura para beber o para preparar alimentos. Las inundaciones pueden contaminar pozos, cisternas, tuberías y depósitos de almacenamiento, permitiendo que el agua entre en contacto con aguas residuales, microorganismos y sustancias químicas. Por ello, aunque el agua se vea clara y no tenga olores extraños, no necesariamente es apta para el consumo humano.

Los CDC de Estados Unidos recomiendan primero recurrir al agua embotellada que no haya estado expuesta a la inundación. Cuando no está disponible, existen procedimientos domésticos para reducir los riesgos microbiológicos, aunque sus límites deben ser comprendidos.

1. Hervir el agua: es el método más eficaz para eliminar microorganismos que provocan enfermedades gastrointestinales. Si el agua está turbia, debe dejarse reposar para que los sedimentos se depositen y luego se strain la parte clara a través de un paño limpio o filtro de café. El agua debe alcanzar un hervor intenso y mantenerse durante un minuto completo; en áreas situadas aproximadamente a 1,980 metros sobre el nivel del mar, como la Ciudad de México, se aconseja prolongarlo a tres minutos. Después se deja enfriar naturalmente y se almacena en recipientes limpios, previamente desinfectados y con tapa. No debe mezclarse con agua sin tratar.

2. Desinfectar con cloro: cuando no es posible hervir, el cloro doméstico puede usarse como medida de emergencia, siempre que se conozca su concentración y el producto no contenga perfume, colorantes ni limpiadores añadidos. Según los CDC, para un litro de agua clara pueden emplearse dos gotas de cloro sin aroma con una concentración de hipoclorito de sodio entre 5% y 9%. Se debe mezclar y esperar al menos 30 minutos antes de consumirla. Si el agua está turbia, primero debe filtrarse o dejarse sedimentar; si sigue turbia o está muy fría, se duplica la dosis. La cantidad exacta depende de la concentración del producto, por lo que nunca se debe agregar cloro sin revisar la etiqueta. Este proceso elimina muchos microorganismos, pero no todos los parásitos y tampoco elimina sustancias químicas. En México, al existir distintas formulaciones comerciales, es indispensable verificar que el producto sea adecuado para desinfectar agua destinada al consumo humano.

3. Filtrar el agua: un paso que puede ser insuficiente. Un filtro de tela, papel o café ayuda a retirar tierra y partículas visibles, pero eso no significa que el agua haya quedado desinfectada. Los filtros domésticos y portátiles tienen capacidades diferentes; algunos retienen ciertos parásitos mientras que otros no eliminan bacterias ni virus. Por ello, cuando se desconoce la calidad del agua, filtrar no sustituye necesariamente la ebullición o la desinfección. Además, se debe evitar utilizar agua de inundaciones que tenga olor a gasolina, combustibles, solventes o indique contaminación química. Hervir, añadir cloro o pasar por un filtro convencional no vuelve el agua potable. La seguridad del agua también influye directamente en la preparación de los alimentos; no basta con tener ingredientes en buenas condiciones si se lavan verduras, se cocina arroz o se elabora una bebida con agua contaminada. Asimismo, el agua usada para cepillarse los dientes, hacer hielo, limpiar utensilios o preparar fórmulas infantiles debe cumplir las recomendaciones de las autoridades sanitarias. En el caso de bebés y personas vulnerables, se debe priorizar el uso de agua proveniente de una fuente confirmada como segura. Después de una emergencia, conservar la salud también comienza en la cocina. Una olla de agua hirviendo puede ayudar a prevenir enfermedades cuando el problema es microbiológico y no existe contaminación química. Hasta que las autoridades locales confirmen que el suministro vuelve a ser potable, la recomendación es mantener las medidas de precaución.

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