Los equipos de fútbol europeos se han reforzado en los últimos cinco años con jugadores que nacieron en África y de sus hijos, quienes, debido a la movilidad, son libres de la limitante de nacionalidad por su origen natal. Este fenómeno migratorio complejo se refleja en la composición de jugadores africanos en equipos como Francia, Inglaterra, Países Bajos, Bélgica y España, thanks a las relaciones históricas con sus antiguas colonias.

José Luis Gázquez Iglesias, académico del Programa Universitario de Estudios sobre Asia, África y Oceanía de la UNAM, explicó que Europa endureció sus políticas migratorias al obligar a las personas a cambiar sus destinos hacia otros que no tenían considerados para migrar, como el caso de España, nación que ha tenido beneficios por este fenómeno.

El investigador, que tuvo estancias en el Institut Fondamental d'Afrique Noire de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar y en la Universidad Gaston Berger de Saint-Louis, Senegal, señaló: "Incluso cuando en sectores de las sociedades europeas se ha visto con buenos ojos esta representación multirracial en sus escuadras nacionales, hay aquellos más conservadores que se pronuncian en contra de estos procesos y exacerban la visión racial".

El fútbol no se encuentra libre de estas tensiones, que se vuelven más latentes debido a la diversidad en las selecciones. El próximo Mundial 2030 que organizarán España, Portugal y Marruecos se vislumbra como un escenario clave para esta dinámica migratoria.

Según datos de la FIFA, el nivel de fútbol africano irá en aumento conforme aumenten los jugadores de ese continente en las competencias internacionales y en los intercambios de las ligas europeas, donde ya se supera los 500 jugadores. La FIFA aumentó la participación de equipos africanos en el Mundial a nueve plazas directas y una en el repechaje (Marruecos, Túnez, Egipto, Ghana, Sudáfrica, Costa de Marfil, Senegal, Cabo Verde y República Democrática del Congo), la cifra más alta de la historia para este continente.

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