Aunque las carpetas de investigación por robo al transporte cayeron un 20.5% en lo que va de 2026, la inseguridad en los principales corredores viales sigue disparando los gastos operativos de las empresas, convirtiendo a la logística en un cuello de botella para la economía nacional.

Para una empresaria del sector que prefiere identificarse como Ana para proteger su seguridad, los riesgos en carretera ya pasaron de ser un peligro latente a un golpe constante a las finanzas: en un año, el seguro de sus 12 unidades subió un 60%. La empresaria explicó que su compañía sufre cada año algún atraco o intento de atraco. Sin embargo, considera que, al transportar materia prima y no productos terminados, sus unidades despiertan menos interés entre los delincuentes.

En el primer trimestre del año, los alimentos y bebidas concentraron 26% de los incidentes de robo de carga reportados, seguidos de vehículos y autopartes (12%), combustibles (10%), mercancías diversas (9%) y materiales de construcción e industriales (8%), según el informe Mexico: Q1-2026 Cargo Theft Report, de Overhaul. "Un día, uno de los choferes hizo una parada en Veracruz, donde fue interceptado por un grupo de personas armadas. Sin embargo, lo dejaron ir al darse cuenta de que no era el camión de carga que esperaban", narró Ana.

El relato de la empresaria apunta a que, en algunos casos, los delincuentes buscan unidades específicas y operan en tramos determinados de las carreteras. A partir de su experiencia, Ana identifica a Veracruz, el Estado de México y Puebla entre las zonas de mayor riesgo para sus operaciones. También afirma que, después de la pandemia, aumentaron los robos que ha observado en las carreteras del sur, en rutas hacia Tuxtla Gutiérrez y Arriaga. En esas rutas, asegura, resulta cada vez más riesgoso transitar de noche.

Además del robo de mercancías, los delincuentes pueden llevarse las cajas de los tráileres y los dispositivos GPS. Estos ataques también ponen en riesgo la integridad de los conductores.

Según un reporte de la CANACAR, los robos al transporte de carga con carpeta de investigación disminuyeron 20.5% en lo que va de 2026 respecto al mismo periodo de 2025. Pese a la reducción, los incidentes siguen concentrándose en los corredores México-Querétaro-San Luis Potosí y México-Puebla-Veracruz, que reúnen casi tres de cada cuatro casos registrados por las fiscalías estatales.

El informe de Overhaul también reporta que la participación de la región sur en los incidentes de robo de carga pasó de 2% a 5%, un aumento de tres puntos porcentuales, frente al primer trimestre del año pasado. No obstante, Chiapas no figura entre las diez entidades con más incidentes registrados. El Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico) estima que el valor de las mercancías robadas durante el primer semestre de 2026 ascendió a 250 millones de pesos.

Un lastre para la economía

Los costos que enfrentan los transportistas muestran otra dimensión económica de la inseguridad: los recursos que las empresas destinan a proteger sus unidades y mercancías. Estos gastos representan un desafío para la eficiencia logística y para el objetivo de impulsar el crecimiento económico.

Para Ignacio Martínez, coordinador del LANCEN-UNAM, hay una desvinculación en las estrategias económicas y la inseguridad. Desde su perspectiva, este último tema es uno de los principales factores que inhiben el crecimiento, pues incide directamente en la confianza empresarial y en los costos para este sector.

El relato de Ana da cuenta de los "filtros" que ha tenido que incorporar a su empresa para protegerse de los robos en carretera: desde una mayor contratación de custodios hasta tecnologías como el GPS y un mayor gasto en seguros. Ana cuenta que el año pasado pagó cerca de un millón de pesos por asegurar 12 unidades, mientras que este año la prima superó el millón 600,000 pesos.

"El incremento es brutal, te están depreciando más los vehículos y las condiciones del seguro son mayores, pues te piden que te muevas solo en ciertos horarios y te pagan menos en caso de un siniestro".

Aunque los testimonios muestran que la inseguridad eleva los costos de operación de las empresas transportistas, actualmente no se cuenta con una estimación del impacto específico del robo de carga sobre la economía nacional. Sin embargo, este "impuesto criminal" no solo presiona sus márgenes: también puede repercutir en los precios y restar eficiencia a la actividad económica, en un contexto en el que el Gobierno busca impulsar el crecimiento y avanzar en la consolidación fiscal.

En ese escenario, el gasto público también forma parte de la discusión sobre la capacidad del Estado para atender la inseguridad. En México, los recursos destinados a seguridad pública y justicia rondan 0.7% del PIB, frente a un promedio de entre 1.5% y 2% en América Latina.

"Todos estos gastos adicionales en los que incurren los transportistas se reflejan en el precio que, a final de cuentas, paga el consumidor", opinó Víctor Manuel Herrera Espinosa, especialista del IMEF.

El Índice de Paz México 2026, elaborado por el Institute for Economics & Peace, estima que el costo económico de la violencia en México ascendió a 4.005 billones de pesos en 2025, equivalente a 11% del PIB. La cifra abarca el impacto económico de la violencia en su conjunto, no únicamente el robo de carga.

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