Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 afectaron a Venezuela el pasado 24 de junio. Los sismos están relacionados con el desplazamiento lateral entre la placa tectónica del Caribe y la placa suramericana en lo que se denomina una falla de cizalla: una fractura en la corteza terrestre donde dos bloques de roca se desplazan horizontalmente uno respecto al otro, en direcciones opuestas. Se estima que el movimiento relativo entre las placas es de unos 2 centímetros por año.

Aunque es poco frecuente que se produzcan dos terremotos de gran magnitud con muy poco tiempo de diferencia, este fenómeno tiene una explicación geológica conocida. Las fallas tectónicas no son superficies perfectamente lisas, sino que presentan zonas más resistentes llamadas asperidades, donde las rocas permanecen fuertemente bloqueadas y acumulan una gran cantidad de tensión. Cuando la falla comienza a romperse, una parte de esa energía se libera y genera un primer terremoto. Sin embargo, si alguna asperidad importante resiste inicialmente la ruptura, la tensión puede seguir concentrándose en ella hasta que finalmente cede, provocando un segundo terremoto de gran magnitud.

La zona tiene una actividad sísmica continuada, aunque inferior a otras áreas como la costa del Pacífico. Desde 1900 se tiene noticia de un centenario de terremotos de magnitud igual o superior a 6 en la zona. El terremoto de mayor intensidad del que se tiene noticia ocurrió el 2 de octubre de 1900 frente a la costa de Caracas.

La magnitud del terremoto principal es alta, pero no excepcional. En 2025 hubo siete terremotos de magnitud igual o superior a 7,5 y en lo que llevamos de 2026, tres más. Ambos eventos recuerdan al terremoto de Haití de 2010, ya que ambos se sitúan en los límites de la placa del Caribe.

Como es habitual para eventos de esta magnitud, este terremoto se ha registrado en los sismómetros de todo el mundo. Las primeras ondas llegaron a los sismógrafos aproximadamente quince minutos después de la ruptura. Posteriormente las ondas de superficie, de mayor amplitud, se registran durante más de dos horas.

Después de terremotos de gran magnitud, los sismómetros suelen registrar las ondas superficiales que circunvalan a la Tierra cada tres horas aproximadamente. La fase R7 es una onda que ha dado tres vueltas y media a la Tierra, viajando más de 125,000 kilómetros.

Veinticinco minutos después de los terremotos de Venezuela ocurrió otro terremoto con epicentro cerca de la costa norte de Japón, de magnitud 6,9, que no ha producido daños significativos.

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