La tensión se ha intensificado en el PAN tras el registro de dos figuras priistas como candidatos ciudadanos por el partido albiazul a la alcaldía de Monterrey. Lorena de la Garza y Marcelo Segovia, ambos provenientes del PRI, fueron inscritos como abanderados del PAN, lo que provocó un rechazo interno significativo.

Desde el Comité Ejecutivo Nacional en Ciudad de México se ha manifestado abiertamente la molestia por esta decisión. Las fuentes consultadas revelan que existe una estrategia para posicionar a Adrián de la Garza como candidato del PAN a la gubernatura de Nuevo León, lo que hace aún más compleja la relación entre ambos partidos.

El malestar se concentra principalmente en el dirigente estatal del PAN, Policarpo Flores, a quien se le Reprocha no haber logrado construir un proyecto competitivo para recuperar la capital regia tras nueve años de liderazgo en el partido.

Entre los aspirantes panistas a la sucesión en Monterrey también existe gran preocupación por la posibilidad de que los priistas mantengan el control del municipio con mínima representación albiazul.

Como respuesta, la dirigencia panista amenaza con ir por separado en todos los niveles electorales, lo que ha llevado al coordinador de diputados locales, Carlos de la Fuente, a mencionar públicamente sus aspiraciones por la gubernatura.

Diversos panistas confirman que no existe equidad en la competencia interna, ya que desde el municipio de Monterrey se facilitan gestiones a los priistas registrados, mientras que los panistas de hueso colorado deben esforzarse significativamente más.

A pesar de que a nivel local se da por segura una coalición PRI-PAN debido a la cooperación en el Congreso estatal, la relación atraviesa su momento más conflictivo precisamente por la negociación en torno a la alcaldía de Monterrey.

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